lunes, 31 de julio de 2017

En el exilio

Wow.
Otra vez wow.
Demasiadas veces wow.
Tenía dos años y tres meses sin sentarme a escribir. No porque no quisiera, mas bien tengo tanto que contar!!!!
Tuve una hija, me fui de mi país, me casé... en ese orden jejeje.
Lo curioso es, que apenas entré y leí mi último post, lloré. Quizás ahora que soy una extranjera, adaptándome a la vida en Esclavos Unidos, comprendo mejor a mi papá y deseo más que nunca abrazar a mi mamá.
Mi motor, aunque suena a cliché, es mi preciosa hija. Dios me la envió un dia de noviembre, para que con esa personalidad que la caracteriza JAMAS olvide a mi muñeca. Son idénticas. A cual más temperamental y más necia, jajajaja.
Tengo algo así como paz. No estoy segura si se llama así. La vida es buena y la verdad trato de asimilar lo que me tocó y nos está tocando vivir a muchos venezolanos. 
La vida de casada, casi merece otro blog completo! No tenía idea de lo complicado que puede ser compartir el techo y otras cosas con alguien! Pero no me quejo, es el esposo perfecto para mi. 
Toca de alguna forma volver a comenzar aquí, recuperar lectores y captar nuevos!
Tanto para escribir mientras bato un tetero o monto un arroz...
A new day has come.

y tu eres el número:

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