Hace unas semanas comía con un amigo casado, y le pregunté: "conchale Chino, por qué las gordas se casan rapidísimo, y una que se mata corriendo/ayunando/nadando/jodiéndose para ser flaca le cuesta tanto?"
A lo que el Chino me respondió algo infame, pero quizás totalmente real:
"Mira Treme, una mujer bella y con poder intimida. Primero, porque sabes que tiene la potestad de irse cuando se le dé la gana, que no se va a calar un carajo, ya que ella sola se basta para cualquier vaina. De paso, puede levantarse el hombre que le provoque, lo cual nos causa mucho estrés. Así, que sensatamente los hombres preferimos casarnos con la gordita que no la ve nadie, y si es posible que no haga mucho, de forma tal de procurarnos nuestra paz mental. Ni ella se irá, ni nadie querrá llevársela"
Por Dios que tanta honestidad fue como un baño de agua helada. Y es bastante cierto! Los hombres sienten una necesidad increíble de ser proveedores. Cucú, como está, dice que él tiene que trabajar por dos, porque Muñeca no sabe trabajar (y es cierto).
Pero yo me niego a ser una mujer florero. ¿Por qué? Porque si Dios hubiese querido que no pensáramos nos hubiese dado medio cerebro, no? y porque si Dios hubiese querido que nadie nos viera nos hubiese hecho feas... además, la belleza está en los ojos de el que mira...
Hoy una muy buena amiga me dijo: "para casarse hay que fingir demencia permanentemente.... inutilidad... no saber ni la O por lo redondo... una mujer todera no se casa".
A lo mejor tiene razón. Pero me voy a apoyar en la frase del recientemente famos Maickel Melamed: "si lo sueñas, ¡haz que pase!"
Por lo tanto, gracias a mi amiga y al Chino... aprecio su sabiduría... pero todo tiene una primera vez, así que no me doy por vencida!