jueves, 18 de marzo de 2010

Viajar a Venezuela


Normalmente, los venezolanos solemos hacer alarde de nuestra viveza, como si fuera un valor que debiéramos pasar de generación en generación...
Hace dos semanas vinieron a Venezuela dos hombres provenientes de Europa del Centro. Estos hombres iban con destino a Costa Rica, pero no había forma de llegar desde Europa sin hacer una escala en algún país de Latinoamérica. Como llevamos años de amistad, uno de los hombres sugirió entrar a América por Venezuela, así tendríamos la oportunidad de vernos y de paso echarles una mano con el idioma y esas cosas.
Fue un fin de semana intenso. Por un lado, el equipaje no llegó y el personal de la aerolínea en en país no era bilingüe. Pero de eso básicamente se enteraron a las 3 horas de estar en el aeropuerto.
Nadie les informó en ninguna parte, que teniendo que hacer escala con pernocta en Venezuela, debían venir vacunados contra la fiebre amarilla para entrar en Costa Rica. ¿Cuál fue la pronta solución del funcionario del aeropuerto? "Dame cien dólares por cada tarjeta, y yo se las doy para que puedan viajar". ¿No debería trabajar la oficina de vacunación los siete días de la semana? Y la maleta, aun sin llegar y sin noticias de ella.
Al tratar de convencer al funcionario (el cual tenía una terrible cara de malandro cabe destacar) que no podíamos darle ese dinero, el sujeto nos dijo "esa es la tarifa, porque esas tarjetas están contadas y después nos preguntan que en que las gastamos y creen que nos robamos el dinero".
Finalmente, ante la necesidad de sacar a mis amigos a su destino final, logramos que el sujeto aceptara sólo cien dólares y doscientos bolívares en efectivo. Sé que muchos dirán que al final colaboré con la corrupción, pero ¿qué podía hacer? ¿Denunciaba al sujeto y después me encontraba con mi represalia al salir del aeropuerto? Hay quienes hubiesen preferido esperar al lunes y sacar la vacuna legalmente, pues la tarjeta no incluía vacuna, pero tampoco nadie me garantizaba que al día siguiente no hubiese otro tipo de abuso de la misma naturaleza.
Hoy logré hablar con mis amigos... Me dijeron que ante los "inconvenientes" sufridos aquí, prefirieron cambiar su plan y no pasar más que el tiempo mínimo necesario dentro del aeropuerto para volver a su país... Supongo que nunca más usarán en aeropuerto de maiquetía como conexión a ningún lugar de América.
¿Qué podrán decir estos hombres cuando alguien les pregunte por su experiencia venezolana?
Nunca pensé que alguna vez sentiría vergüenza por ser venezolana...

martes, 16 de marzo de 2010

Reflexión Matutina... Decisiones

Life is something about making decisions...
No sé si eso lo leí o me desperté y llegó a mi neocórtex al abrir los ojos.
Lo cierto es, que comulgo totalmente con esa idea. La vida es algo confuso, pero tiene mucho con ver con la toma de decisiones. No existen decisiones malas ni buenas, solo existen impactos positivos o negativos de las decisiones que tomamos.
Por lo tanto, vivir es tomar decisiones. Algunas nos dan felicidad, otras no. Algunas nos dan paz, otras emociones excitantes. Pero incluso no hacer nada, es una decisión que trae como consecuencia el estancamiento.
Sería muy irresponsable de nuestra parte adjudicarle el resultado de nuestras decisiones al destino o al tema religioso; "no estaba de Dios, mijo". Eso es falso. Si bien para algunos la religión es un pilar fundamental en su modus vivendi, echarle la culpa a Dios de cuanto nos pasa es absolutamente inmaduro. El único responsable de mis acciones soy yo. No es el clima, el entorno, ni mucho menos Dios.
Entonces, una persona madura es aquella que toma decisiones, y se hace responsable por el efecto de las mismas. Es aquella persona que comprende que en toda bifurcación sólo puede elegirse un camino, y que eligiéndolo, se hace hace acreedor y deudor de las cosas que consiga en el mismo. Nadie lo obliga, nadie decide por ella, es ella quién escoge, decide y se hace responsable del resultado.

lunes, 15 de marzo de 2010

Lettre á mon cher Jacques...


La verdad, sí creo que este es el final. Al menos es el final de la relación sujeta por alfileres que manteníamos. Una relación oscura, llena de penumbras y de incertidumbres.
Uno no decide de quien se enamora, es verdad. Pero sí es capaz de decidir con qué quiere vivir y con quién. Ahora es muy claro que con lo que tu has sido hasta hoy, yo no puedo vivir. Si la jaula de oro me podía matar, este laberinto de mentiras e historias incierto puede llevarme a la muerte en vida.
Aun me quedan muchos sueños por cumplir. Muchos. He pasado la vida cayéndome y levantándome. He aprendido, pero estoy algo fatigada. Ya no son las mismas rodillas, jiji.
Hoy te declaro mi total oposición a la vida en el vaso. Ni un día más. Si decides quedarte, es porque puedes salir de la oscuridad absoluta donde estás y abrir las cortinas... dejar que entre la luz aunque al principio enceguezca. No concibo otra manera de vivir. No soy un alma licántropa que sólo vive cuando el sol se oculta.
En ningún momento es una obligación. Quizás eres un príncipe tenebroso que no sabe vivir de otra forma, pero en ese caso deberás buscarte otra princesa que te acompañe en la travesía... porque esta mujer, sólo camina de día y por la calle del medio.

jueves, 4 de marzo de 2010

Gerencia de pulpería II



Preparando la cena navideña


Rosa: Sr. Gerardo, la cena navideña será en el Mesón de Andrés
Sr. Gerardo: Cómo? En esa chimenea? Mire Rosa, yo fui hace muy poco y el olor a cigarrillo es horrible! No, no no... búsquese otro lugar.
Rosa: Pero Sr. Gerardo, el Mesón fue remodelado... hace cuanto tiempo fue usted?
Sr. Gerardo: hace nada Rosa... cuatro o cinco años... llámeme a Carmen. Vamos a cambiar de sitio
Rosa: pero la cena es esta noche... y es viernes de quincena...
Sr. Gerardo: Carmen! llame a las Dos Gardenias... vamos a cenar allá
Carmen: pero señor Gerardo, ¡todos tenemos tos y las Dos Gardenias queda en Galipan!
Sr. Gerardo: llame y no replique, Carmen!

(Conversación en off entre Carmen y Rosa) Vamos a explicarle lo que pasa al señor Carlos, que suele ser más cuerdo que el señor Gerardo...

Sr. Carlos: Rosa, hagamos algo... váyase en moto a oler el Mesón de Andrés a ver si de verdad huele a cigarro. Es más, vaya a La Puerta del Sol y al que tiene nombre de potro, y huelalos también. Reserve donde no huela a cigarrillo, para no tener problemas con Gerardo.

Una historia de la vida real, en una empresa doméstica caraqueña...

sábado, 30 de enero de 2010

Tips Gerenciales

Gerencia de pulpería I
Un jefe X, de una empresa doméstica:
Jefe: Rosa, tenemos un problema...
Empleada: Diga Sr. Gerardo.
Jefe:Tenemos un atraso notable en el area de ventas, mientras que su trabajo en administración está muy al dia...
Empleada:Asi es señor Gerardo.
Jefe: Esto no puedo seguir así. Si vamos a atrasarnos, nos atrasamos todos, así que deje de trabajar en administración y ocupese sólo del atraso de ventas.

y tu eres el número:

Term of Use