Estoy a una semana de cumplir 43 años.
Tengo dos matrimonios encima, un divorcio, un exilio, tres países de residencia, dos negocios fallidos y lo más importante: UNA SOLA HIJA.
Yo fui una hija única. Sí, en unas circunstancias más controladas, pero fui una hija única. Mis padres me adoptaron en sus cuarentas, por lo que más de un hijo no era una cosa que sonara lógica en su realidad, más allá de los medios económicos.
Mi casa era como una estación de metro: siempre estaba llena de gente. Habían turistas de temporada, habían visitantes habituales, habían primos, tíos, abuelos, vecinos! En fin, había poco chance de aburrirse...
Pero no es el caso de mi hija. Aunque mi hija nació en mi país, tuvimos que emigrar cuando ella tenía 10 meses de edad. Ni hablaba ni caminaba. Todo eso lo ha aprendido en este país. El problema, como diría Ricardo Arjona, es que la dinámica de la sociedad local no da para la casa llena de gente (ni antes ni durante el COVID-19), y familia como tal no tenemos en esta ciudad... por lo cual ha surgido reiteradamente la sugerencia no solicitada de muchos: TIENES QUE DARLE UN@ HERMAN@!
Bueno, les tengo una mala noticia: no tengo que darle un@ herman@ a mi hija. Por qué? Pues tengo varias razones:
.- tengo 43 años y ella va a cumplir 5. Ese bebé no tendrá edad apropiada para jugar con ella, ni yo tendré energía para lidiar con él.
.- los hijos necesitan atención: no es una mascota, un hijo necesita formación, amor, educación, tiempo... y aquí se trabaja como por tres personas. Escasamente rinde el tiempo para una niña, dos es bastante apretado en términos de realización personal.
.- los hijos requieren dinero: pues si, por materialista que suene, todo lo que involucra el desarrollo del niño requiere dinero; actividades extra curriculares, ropa, accesorios, entretenimiento, educación superior... o le vamos a dejar de legado el préstamo estudiantil?
.- la familia puede elegirse, se llaman AMIGOS. Sin miedo a equivocarme, tengo al menos 10 personas en mi vida que son más cercanas que un pariente, y son mis amigos nada más. Los quiero, los respeto y nos apoyamos mutuamente, con el maravilloso vínculo de la amistad. Y lo decidimos nosotros. No hubo sangre de intermediario.
.- cada persona es libre de elegir como quiere vivir. En este punto quiero aclarar que respeto profundamente a aquellas personas que deciden tener 3, 4, 5 hijos. Es una elección de vida. Yo elijo tener sólo una hija.
Más temprano que tarde mi hija crecerá. Tendrá sus amigos, su pareja, su trabajo, su vida propia. Y mucho de lo que sea esa vida dependerá de la crianza y de las opciones que yo como madre le pueda ofrecer a ella. Así que pongo mi alma en paz sabiendo que fui una hija amada, que soy una persona querida por quienes me rodean, y que mi labor es hacer de mi hija una persona de bien, que sea capaz de construir sus propios vínculos afectivos más allá de la consanguinidad.
Soy una orgullosa mamá de un hijo único.
Muchos episodios de una vida que parece más una caricatura humanizada...
miércoles, 13 de mayo de 2020
lunes, 31 de julio de 2017
En el exilio
Wow.
Otra vez wow.
Demasiadas veces wow.
Tenía dos años y tres meses sin sentarme a escribir. No porque no quisiera, mas bien tengo tanto que contar!!!!
Tuve una hija, me fui de mi país, me casé... en ese orden jejeje.
Lo curioso es, que apenas entré y leí mi último post, lloré. Quizás ahora que soy una extranjera, adaptándome a la vida en Esclavos Unidos, comprendo mejor a mi papá y deseo más que nunca abrazar a mi mamá.
Mi motor, aunque suena a cliché, es mi preciosa hija. Dios me la envió un día de noviembre, para que con esa personalidad que la caracteriza JAMAS olvide a mi muñeca. Son idénticas. A cual más temperamental y más necia, jajajaja.
Tengo algo así como paz. No estoy segura si se llama así. La vida es buena y la verdad trato de asimilar lo que me tocó y nos está tocando vivir a muchos venezolanos.
La vida de casada, casi merece otro blog completo! No tenía idea de lo complicado que puede ser compartir el techo y otras cosas con alguien! Pero no me quejo, es el esposo perfecto para mi.
Toca de alguna forma volver a comenzar aquí, recuperar lectores y captar nuevos!
Tanto para escribir mientras bato un tetero o monto un arroz...
A new day has come.
lunes, 27 de abril de 2015
Despedida...
... wow. No estoy muy segura de cómo comenzaré esta carta... Quizás tengo un tiempo tratando de escribir esto pero el valor no me lo ha permitido, o los ojos llenos de lágrimas.
Y pasó. Así como en las estaciones del año; pasa la vida, y después del otoño, llegó el crudo invierno de la vejez.
Difícil discernir cuál de los dos fue peor: si el laberinto demente de mi querido Doctor A., o las enfermedades acumuladas junto a los cuidados requeridos por el Doctor de mi muñeca preciosa. Poco a poco, día a día, se iban deteriorando, complicando... Ya no podían respirar sin que una máquina les ayudara, ya no podían comer lo que se les antojara sin pagar las consecuencias de ello, ya no podían hacer una maleta e irse a donde el viento los quisiera llevar, ya no podían vivir su vida como estaban acostumbrados! Felices, paseando, disfrutando. Ahora estaban condenados a una cárcel de 140 metros cuadrados, dos hermosos pájaros que siempre fueron libres de volar juntos...
Y por eso un día, ya muy cansado de esa cárcel, el doctor A. regresó para darse cuenta que esa no era la vida que él quería vivir; y así, con esa discreción y ese sentido de la oportunidad que siempre lo caracterizó, se fue.
Lo entendí, lo respeté y bendije su camino por recorrer... hice lo que correspondía... pero lo que jamás podía esperar es que no se iría sólo! Bien si se la llevó o si ella decidió acompañarle, mi muñeca se fue con su amado esposo, el doctor A., mi papá.
Qué dolor tan indescriptible fue despedir a mi reina desde mis brazos! A pesar de sus males, cómo podía imaginarme que ella emprendería viaje con él! Sé que se fue en paz, feliz de haber cumplido su misión; acompañarle hasta el final del camino. Pero qué duro ha sido para mi, que los cuidaba y los mimaba mas que como a unos padres, como a unos hijos.
Una parte de mi corazón se quedó para siempre con ellos. Una parte enorme de mi corazón, de hecho. Mi esperanza y mi consuelo es; que cuando el tiempo empiece a mitigar el dolor, pueda compensar ese vacío con bonitos recuerdos. Que llegue el día que cuando los piense no me salga una lágrima, sino una sonrisa.
Gracias a mi querido Doctor A., por educarme, por enseñarme el valor del trabajo, de la honestidad, de valerme por mi misma, de las cosas bien hechas. Por enseñarme a buscar siempre la perfección (aunque la terapia no esté de acuerdo en este punto). Y a mi muñeca, quién me amó con las vísceras, me consintió hasta el día que se fue, quién me enseñó a ser misericordiosa, a pensar en el prójimo, a amar a Dios sobre todas las cosas y no cuestionar sus designios... por hacerme gente: GRACIAS TOTALES.
Con el alma espero que algún día, nos volvamos a ver.
sábado, 1 de noviembre de 2014
País de primera, ciudadanos de segunda
Muchas semanas sin escribir… pero no por
falta de inspiración, mas bien por falta de tiempo! En este país se invierte
mucho tiempo buscando harina de maíz precocida, champú, jabón de lavar la
ropa... Y el comentario generalizado es: “esto se lo llevó quien lo trajo”, “el
que pueda que se vaya”, “este país se volvió una mi…” y cosas por el estilo.
Tristemente, usted si quiere y puede se puede ir a Kuala Lumpur, o a la
República de Vanuatu, chévere; pero el problema no es Venezuela, el problema somos los
venezolanos.
Y esta crítica no la hago desde los
Hamptons tomando Arnold Palmer*, estoy en mi casa en Caracas, viviendo las
mismas calamidades de todos los que cohabitamos en la ciudad de los techos
rojos.
Resulta que ayer estuve en un bingo de
caridad, a beneficio de los niños en situación de riesgo, como se les llama a
los niños casi o totalmente abandonados. Dicho bingo se realizaba en una famosa
casa de festejos; dónde se han llevado a cabo muchas de las bodas más
renombradas de la ciudad. Impactante sorpresa al llegar, alrededor de las
cuatro de la tarde, que las personas, en su mayoría mujeres, estaban haciendo
cola para entrar! Ojo, el bingo no era gratis, como dicen en los bancos: el
costo de la entrada era de cuatro cifras bien bajas, pero cuatro.
¿y por qué están haciendo cola para
entrar? Pregunté al chico de la puerta. “Señora, porque la gente se volvió
loca” fue su respuesta. Y no estaba lejos de la realidad.
En este tipo de eventos el valor de la
entrada cubre la bebida, la comida y un cartón para jugar bingo hasta que el
cuerpo aguante. Es decir, todo el que estaba allí había comprado o compraría su
entrada a fin de tener acceso al mencionado recinto. Fail #1.
Una vez adentro había una estación de
perros calientes, un snack muy común en Venezuela. La cola era como para
obtener la vacuna contra el ébola… y la gente sacaba de dos y tres perros
calientes, no se si por gula o por el fastidio de volverse a inyectar. Perdón,
de hacer nuevamente la cola. Fail #2
Comienza en bingo con sus diferentes
formas de jugar y al llegar a la animación, el señor encargado dice “busquen
bajo sus asientos, que hay tickets con premios” Esa sala colapsó. Cerca de mil
mujeres enloquecidas buscando las famosas calcomanías que les darían algún
cachivache de obsequio. Se acerca entonces una señora cuarentona, elegantemente
vestida, rubia y de ojos azules y le dice a mi mamá: “señora, ya vio si tiene
ticket su silla?” Cual seria mi sorpresa cuanto dicha señora le pide el ticket
a mi mamá para irle a buscar el precio y “elegantemente” se lo robó!!!!!!!
La Muñe a sus 83 años por supuesto que le
dio el ticket, pero lo más frustrante fue verle su cara de decepción al ver que
se había ganado “algo” y que ese “algo” se lo había robado una “señora” dentro
del mismo bingo. Fails #3 y #4.
Ya bastante avanzado el bingo y cerrado
el capítulo del premio en la silla, se hace un revuelo en una esquina del
local. El comentario generalizado era “qué pasa allí?” Sorpresa: había una mesa
con una imitación de Pirulin, llena de productos detallados y por cajas. En el
momento del revuelo, las personas encargadas de dicha mesa decidieron regalar
los productos. Aquella escena fue dantesca: las personas corrían con las manos
llenas de las benditas barquillitas, así como quien consiguió una mina de oro.
Fail #5
Con los yogurt de cortesía al menos la
gente no corrió, pero se podía apreciar en las mesas los doce y dieciséis potecitos
de yogurt “para llevar”. Y pensé yo: “¿esto no es un bingo de caridad? ¿No
venimos aquí a dar mas que a recibir?”
Yo estimo, sin ánimo de ser
discriminadora, que el nivel socioeconómico promedio de los asistentes era
medio, medio alto o alto. Es decir, los asistentes del bingo éramos personas con
cierto nivel educativo también; lo que hace aun más degradante la situación.
¿es así como se da el ejemplo? ¿es así como se construye una mejor Venezuela?
Entiendan algo: aquel quién lleve el
rancho en la cabeza, se llevará el rancho a donde sea que vaya. Y la mejor Venezuela se construye
desde la conducta individual, hacia el colectivo, y no de la manera contraria.
*Arnold Palmer: bebida hecha de mitad limonada, mitad te helado
miércoles, 18 de junio de 2014
Dolor
Había olvidado este tipo de sufrimiento...
No sé por qué, considerando que este problema es lo más común que hemos vivido todos estos años.
Me duele tanto, que aunque el corazón físicamente no duele, yo siento dolor, opresión.
Tengo más frustración que rabia, y un miedo infinito.
Tengo miedo a vivir sin ti. Tengo tanto miedo a perderte! Has estado allí siempre, has sido mi amiga, mi consejera, mi alcahueta, mi protectora, mi consciencia. Mi todo.
Cómo voy a vivir sin ti? A quién le voy a consultar esas cosas que no le digo a nadie más?
Tu me has querido más que nadie en el mundo, y sé que sabes que ese amor es recíproco. Si yo pudiera darte parte de mi salud y de mi vida por tenerte más tiempo conmigo, yo lo haría. Sin titubeos. Sin remordimientos.
No sé cómo mantener la fe ante este inesperado revés del destino. No sé cómo voy a vivir cuando ya no estés.
Quisiera aferrarme a la idea que una vez más lograrás salir de semejante bache, pero no quiero pecar de ingenua... Al final ambas sabemos que tengo mucho por hacer aquí.
Quiero que no sufras. Si ya llegamos aquí, ignorantes de tan maligno inquilino, sería posible continuar de la misma forma? Sería posible?
Probablemente, de todas mis anticipaciones esta es la más dañina. Y sé que no debemos morir en la víspera, pero sé que un pedazo grande del corazón se irá el día que te vayas tu.
Aunque mi mayor deseo es que estés bien y poder hacerte feliz el resto del camino, ojalá Dios tenga un poquito de piedad con esta cruz que El me ha dado y que cada día parece pesar más.
No sé por qué, considerando que este problema es lo más común que hemos vivido todos estos años.
Me duele tanto, que aunque el corazón físicamente no duele, yo siento dolor, opresión.
Tengo más frustración que rabia, y un miedo infinito.
Tengo miedo a vivir sin ti. Tengo tanto miedo a perderte! Has estado allí siempre, has sido mi amiga, mi consejera, mi alcahueta, mi protectora, mi consciencia. Mi todo.
Cómo voy a vivir sin ti? A quién le voy a consultar esas cosas que no le digo a nadie más?
Tu me has querido más que nadie en el mundo, y sé que sabes que ese amor es recíproco. Si yo pudiera darte parte de mi salud y de mi vida por tenerte más tiempo conmigo, yo lo haría. Sin titubeos. Sin remordimientos.
No sé cómo mantener la fe ante este inesperado revés del destino. No sé cómo voy a vivir cuando ya no estés.
Quisiera aferrarme a la idea que una vez más lograrás salir de semejante bache, pero no quiero pecar de ingenua... Al final ambas sabemos que tengo mucho por hacer aquí.
Quiero que no sufras. Si ya llegamos aquí, ignorantes de tan maligno inquilino, sería posible continuar de la misma forma? Sería posible?
Probablemente, de todas mis anticipaciones esta es la más dañina. Y sé que no debemos morir en la víspera, pero sé que un pedazo grande del corazón se irá el día que te vayas tu.
Aunque mi mayor deseo es que estés bien y poder hacerte feliz el resto del camino, ojalá Dios tenga un poquito de piedad con esta cruz que El me ha dado y que cada día parece pesar más.
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