martes, 14 de diciembre de 2010

Puñitos…


No sé ahijado si algún día leerás este post. Pero la verdad no es lo más importante. Importante, para mí, es la luz que le has traído a mi vida en este período de oscuridad.
Es esa confianza en la sangre nueva, en la inocencia, en lo que está por venir, lo que percibo cada vez que te cargo… Cada vez que te veo y siento que tú me ves y me reconoces! El corazón se llena de júbilo cada vez que te veo sonreír.
Nadie dijo que está vida será fácil… pero la verdad, tampoco tiene por qué ser difícil. Es una mezcla de trabajo con tino, y buenas relaciones. En TODOS los sentidos.
Yo no te ofrezco mucha cordura… de eso tengo poco. Pero, como te dije el día que naciste, te ofrezco mi amor incondicional. Puedes estar seguro que siempre que me necesites estaré allí para ti, buenas, malas, verdes o maduras!
Gracias por hacerme tan feliz, ahijado. Creo que es el amor que siento por ti, el que me recuerda que aun soy humana, y que siempre hay una nueva oportunidad.

2 comentarios:

Encuentranos en... dijo...

Tan bella comae!!!
fijate que nunca me meto a ver los blogs de uds. y hoy me provoco..
te quiero mucho y se que mi hijo tambien te quiere y te querra mucho.

Bibi dijo...

:) Es así!

Los bebés nos ilñuminan la vida, completica

y tu eres el número:

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