sábado, 22 de agosto de 2009

Clase de Amor


Hoy estaba viendo la película “la momia regresa”, y me llamó la atención una escena en particular: Una vez que el rey Escorpión muere y todo el ejercito del inframundo está volviendo a casa Rick; el protagonista, e Imhotep; el malo, están colgando de un borde y siendo halados por los pies por bichos del inframundo. Las parejas sentimentales de ambos, Evy; la esposa de Rick y Anck Su Namun; pareja de Imhotep, observan la situación, porque del techo caen grandes piedras como picos, por lo que es arriesgado tratar de ayudarlos.
Rick le pide a Evy que se vaya y se salve, sin embargo ella decide ir a ayudarlo. Imhotep que observa la escena le pide lo mismo a Anck Su Namun y esta corre por su vida y lo deja donde está. Evy logra salvar a Rick, mientras que Imhotep desilusionado deja de luchar y se lanza voluntariamente a ser destruido por los bichos del inframundo.
Este breve relato a dónde quiere llegar es a la parte importante del amor. No tiene que ver con el físico, con el dinero, con el sexo, con el status… tiene que ver con la solidaridad y el compañerismo. Es el estar cuando realmente te necesitan, y ser útil.
De nada sirve un consorte que retrocede cuando el cielo se cae. Estar en los momentos felices es muy fácil, no requiere de ningún esfuerzo. Pero estar cuando todo es difícil, sí tiene mérito. Y son esas las parejas que vale la pena conseguir y mantener. Esos hombres o mujeres (según sea el caso) que se “restean” contigo y que están en las buenas y las malas de verdad. Lo demás, es papelillo.
Por cierto, aun sin ayudarlo por miedo al inframundo, Anck Su Namun fue devorada por otros bichos y terminó en el mismo sitio que su no tan amado Imhotep.

Apología* del Aceite



Muchos expertos escriben con frecuencia sobre el daño que le ocasiona al organismo el consumo de alimentos fritos en aceite, la fragilidad de los mismos deriva en el grado de saturación, cómo actúan en el organismo al haber sido alterados por el calor, y muchas otras verdades sobre el aceite. Básicamente, el aceite a altas temperaturas usado para la cocción de los alimentos es un enemigo al que hay que aniquilar como en una guerra; sin piedad, efectivamente.
Sin embargo, hoy voy a defender al aceite a sus sopoticientos grados. Si bien es cierto que todo es cierto, que el exceso de frituras hace daño, que se adosa a las paredes de las arterias y todo lo demás, también es cierto que el aceite es como la maestra de primer grado en la cocina. Cuando alguien no sabe hacer nada, empieza por los fritos. Cuando no quiere cocinar, resuelve friendo algo. “Fulano no sabe ni freír un huevo” es una expresión que revela el grado de ignorancia culinaria de un alguien, puesto que “freír un huevo” es lo más fácil del mundo.
Así pues, cuando una persona descubre que su entorno tiene otras cosas que hacer que no incluyen cocinarle, descubre al maestro inicial, el aceite. Casi cualquier cosa puede ser digerida después de haber sido pasada algunos minutos por aceite caliente, y de esa forma saciará su necesidad primaria de alimentarse. Un día de apuros se resuelve rápidamente con una proteína frita y cualquier acompañante, el invitado estrella a cualquier ágape en este país es el tequeño; masa rellena de queso que se fríe…
Admitámoslo: todo en exceso hace daño, incluso nuestro buen amigo el aceite. Pero bien administrado el aceite es el salvador de muchos estómagos desesperados pertenecientes a cuerpos con habilidades escasas en la cocina.
Gracias aceite por no dejarme morir de hambre!

*apología.
(Del lat. apologĭa, y este del gr. ἀπολογία).
1. f. Discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo.

viernes, 21 de agosto de 2009

En busca de la felicidad...

Vamos a ponerle orden al asunto: sí, es cierto que el mundo es un completo caos. También es cierto que muchas personas son infelices, son incapaces de buscar su propia felicidad o, sin ir tan lejos, su propia paz espiritual.
Hasta allí estamos bien. Donde dejamos de estarlo es cuando creemos que existe un camino único.
Puedes refugiarte en la religión, buscar ayuda profesional, conseguir un consejero, tomar un seminario, conversar con un desconocido, ayudar a un necesitado... en realidad el medio es lo menos trascendente aquí. Si bien necesitas hacer algo, porque no existe efecto sin causa, nadie puede imponerte un medio. El medio lo pones tu... y el fin NO justifica los medios.
Lo importante es el fin. El estar mejor, ser mejor o sentirse mejor para salir de nuestro malestar, nuestra angustia o nuestra infelicidad.
Los caminos son infinitos.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Del amar por devoción... o elección.


Amar es una acción hermosa... Sin tener que ahondar en el por qué. Amar a un hijo, más allá de ser un acto de realización femenina, es un acto natural; querer el fruto de tu cuerpo, que durante cuarenta semanas estuvo alimentándose de ti, viviendo dentro de ti, creciendo en ti.
Pero adoptar un bebé, es mucho más que un acto de ego personal, es realmente un acto de altruismo. Decidir darle una mejor vida a una criatura que no comparte contigo ni un cromosoma es un acto sublime, pues ahi no hay lazo de sangre, ni obligación, es sólo el deseo de proveerle el bien a alguien que seguramente no tenía muy buen pronóstico para su vida extrauterina.
No estoy queriendo decir con esto que estoy en contra de la maternidad biológica; en lo absoluto. Simplemente creo que cuando alguien por los motivos que fuesen no está en la capacidad de parir un hijo, adoptarlo no es una idea descabellada. Lo que viene después de recibir por primera vez al bebé en los brazos es exactamente igual que lo que le pasa a la mamá cuando su bebé ya no vive más en su casita acuosa. No se es menos madre por no tener estrías y los pies hinchados...

martes, 18 de agosto de 2009

Cronologia del miedo


Cuando Ana tenía 15 años se devolvía sola del colegio a su casa, un pedazo en camionetica y otro a pie. Cuando tenía cita en el ortodoncista se iba con su amiguita en metro, y se regresaban de la misma forma.
Cuando Ana tenía 17 años entró en la universidad… y como era menor de edad no tenía carro. Asi que su mamá la llevaba, pero de regreso ella se sentaba en el “pidecola” hasta que alguien la dejara cerca de su casa.
Cuando Ana tenía 20 años se quedó accidentada a las 10 de la noche en la autopista. Su mayor frustración fue tener que resolver sola… Un carro se detuvo y la ayudó a llegar a su casa, lo agradeció enormemente.
Cuando Ana tenía 23 años se graduó. Su papá le regaló un carro del año y lo usó bastante… salió de viaje, de farra, a trabajar… Lo estacionaba casi en cualquier parte.
Cuando Ana tenía 27 años le dio por vivir la vida loca: salía de farra sola, se rascaba con sus amigos… más de una vez se durmió en los muebles de alguna discoteca. Incluso se quedó dormida en una acera de un estacionamiento ebria…
Cuando Ana tenía 30 años ya salía menos... se rascaba menos… no pedía cola…
Hoy Ana tiene 32 años. No va a discotecas porque le teme a la burundanga. Casi ni con sus amigas sale por temor a que la roben en la cola… Jamás se estaciona en la calle… Le teme al metro… le teme a los secuestros… Le teme bastante a la gente desconocida… ni loca aceptaría una cola ahora. Y Ana ha vivido los 17 años aquí relatados en el mismo país.

y tu eres el número:

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