miércoles, 19 de agosto de 2009

Del amar por devoción... o elección.


Amar es una acción hermosa... Sin tener que ahondar en el por qué. Amar a un hijo, más allá de ser un acto de realización femenina, es un acto natural; querer el fruto de tu cuerpo, que durante cuarenta semanas estuvo alimentándose de ti, viviendo dentro de ti, creciendo en ti.
Pero adoptar un bebé, es mucho más que un acto de ego personal, es realmente un acto de altruismo. Decidir darle una mejor vida a una criatura que no comparte contigo ni un cromosoma es un acto sublime, pues ahi no hay lazo de sangre, ni obligación, es sólo el deseo de proveerle el bien a alguien que seguramente no tenía muy buen pronóstico para su vida extrauterina.
No estoy queriendo decir con esto que estoy en contra de la maternidad biológica; en lo absoluto. Simplemente creo que cuando alguien por los motivos que fuesen no está en la capacidad de parir un hijo, adoptarlo no es una idea descabellada. Lo que viene después de recibir por primera vez al bebé en los brazos es exactamente igual que lo que le pasa a la mamá cuando su bebé ya no vive más en su casita acuosa. No se es menos madre por no tener estrías y los pies hinchados...

1 comentario:

Pichu dijo...

Totalmente de acuerdo. Alguien que sea capaz de darle una vida mejor a un bebé que no tiene un buen pronóstico de vida, es amor puro.

Saludos (:

y tu eres el número:

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