viernes, 26 de julio de 2013

Si lo siente, dígalo!!!

Hoy, en una reunión, salió a colación una anécdota respecto a los mecanismos de crianza de mi papá… uno de los oyentes me dijo, al finalizar mi relato: “se nota el trabajo que tus padres hicieron contigo”. Esa persona me conmovió.
No es que yo sea Juana de Arco, ni Simón Bolívar, pero lo que esa persona me quiso decir lo entendí y mi frustración radica en otro punto: jamás me di el permiso de agradecerle a mi padre por hacerme la persona quién soy hoy día.
Papá me llevaba muchos años, por lo que pasada la niñez lo que vino fue joropo, y nadie nos dio alpargatas. Nos costaba mucho entendernos, y éramos como una serpiente y una mangosta.
Conforme siguió pasando el tiempo, y yo crecí, empezamos a parecernos… y a llevarnos mejor. Justo cuando habíamos alcanzado el par emocional, punto en el cual nos sentíamos orgullosos y admirábamos en secreto al otro, papá se fue.
Nunca le dije que lo admiraba! Y mucho menos le dije lo que me complacía parecerme a él! Lo reconozco: ha sido uno de mis mayores actos de estupidez.
Mi afán por no mostrar lo que pensaba me llevó a un lugar del que no se puede salir en esta oportunidad… mi papá se fue. Como saben muchos, mi papá dejó su cuerpo y envió a un inquilino, mi querido Cucú. Y no importa cuantas veces yo le diga a Cucú lo orgullosa que estoy de ser hija de mi padre, estoy consciente de lo poco que él puede asimilar de esa afirmación.
Las personas evitamos decir las cosas buenas que pensamos o sentimos por otras, por el miedo a lucir vulnerables; a que esas personas utilicen esa información en su beneficio. Y dejamos de decirle a quién amamos que lo amamos, a quién respetamos que lo hacemos, dejamos de demostrar nuestros sentimientos de conexión sublime, esperando que la otra persona sea quién se doblegue y lo diga primero.
Importa realmente quién lo dice primero? No. Pero importa muchísimo si lo dejamos de decir.
Espero que esta lección me sirva para ser más honesta, menos dura… y que le sirva a otros a no caer en ese juego cruel de pretender indiferencia; porque al final es perjudicado mayor es uno mismo.

P.D.: GRACIAS PAPA, POR EDUCARME DE FORMA TAL QUE CADA DIA ME PAREZCO MAS A TI.


domingo, 16 de junio de 2013

La escasez de elegir

En Venezuela hace veinte años, la gente se compraba el carro que le daba la gana, comía la mantequilla que más le gustaba, tomaba la leche que menos daño le hacía y usaba el papel toilette del color, el olor y la textura de su preferencia. Es decir, la gente ESCOGIA el producto que quería consumir.
Hoy, la gente no escoge lo que se come. Muy por el contrario, la gente recorre uno, dos o tres supermercados "cazando" los productos de primera necesidad. Incluso, nos planteamos trueques: "si consigues harina PAN te compro y tu me das papel que compraste una paca"y así vamos.
La gente se anota en listas de espera interminables para comprar un carro. "El que haya", del color que venga y con las comodidades que decida el concesionario. Eventualmente, si tiene dinero; podrá acceder a una gama ligeramente más grande de vehículos, pero pagará el doble o más por el vehículo en cuestión.
De mas de veinte marcas de vehículos disponibles, la mayoría con plantas ensambladoras, escasamente quedan  alrededor de cinco, bajo las condiciones descritas en el párrafo anterior.
Ni hablar de las medicinas. Hay productos que pasan meses sin aparecer. Me tocó directamente comprar un antiarritmico en la hermana república, porque por motivos de costo no había laboratorio que produjera dicho fármaco. Un producto que cuesta en el mundo entero mas de cincuenta dólares  aqui es vendido a escasos doce bolívares fuertes. No hay laboratorio en el mundo al cual le pueda ser rentable fabricar o importar este medicamento en nuestro país.
Podría pasar la noche enumerando la cantidad de cosas que ahora no elegimos, sino que simplemente nos son impuestas por un tema de escasez. Un pais con un sistema productivo hecho añicos y con una deuda que se pierde vista, pues simplemente somete a su masa a la imposición.
Evidentemente, hay un grupo reducido de venezolanos que logra traspasar las fronteras y percibe que esto no es la normalidad... que en otras latitudes la gente solo requiere ir a una tienda a comprar todo lo que necesita y de la marca de su preferencia.  Pero qué pasa con esa generación de venezolanos nacidos del año dos mil en adelante, que sólo conoce esta "patria"? Que pasa con esos venezolanos para los que la escasez de elegir es la norma, que jamás en su vida ha podido comprar sólo la marca de su elección?
Y no tiene nada que ver con el estrato social, es una realidad que afecta a la totalidad del territorio venezolano. Todo el que actualmente vive en este país sabe que hasta la leche de fórmula para los bebés hay que perseguirla como si fuera oro.
Es tan deplorable la situación, que aun prestándonos al juego macabro salimos mal parados. En dias pasados coordiné un trueque de alimentos con un amigo, y para mi triste sorpresa me sacaron mi parte del trueque de debajo del asiento del copiloto de mi carro.
Yo presumo que en el futuro comeremos "patria", beberemos "patria" y nos trasladaremos en la "patria". Porque sin productos de ningún tipo, la "patria" tendrá que dar para todo... 

miércoles, 5 de junio de 2013

Cuidado con lo que dices...

El día de ayer tuve una conversación via chat con una persona que intempestivamente me agredió, me juzgó y desapareció. Hasta ese punto, no me parecía adecuado el comportamiento, pero no era mal de morir. Yo le dije a esta persona, que la experiencia me había enseñado a medir lo que digo, dada la conducta poco racional de la gente ante pequeños estímulos.
Bueno, así terminó el día de ayer. 
Cual no sería mi sorpresa hoy, cuando al llamar a una vieja amiga por su cumpleaños me dice: gracias amiga, pero no estoy tan feliz como debería porque a mi hermano le dieron un disparo, y no sabes quién fue. Su hermano, quién también es mi amigo, tiene una finca en el interior de Venezuela y tiene un "socio" con el que ha compartido verdes y maduras. Sorpresa: fue su socio quién le disparó.
Al parecer este señor escuchó una conversación donde mi amigo manifestaba su interés en vender la propiedad, y el "socio" entró a buscar un arma para matarlo.
Por suerte, mi amigo sobrevivió. Pero después de mi estupor, me quedé pensando en la conversación de día anterior.
"Me parece que tratas de corregirme". Me dijo la persona con la cual hablaba. No, ni lo trataba ni lo trato, yo no tengo hijos para ir por la vida educando al prójimo. Pero sí me gusta compartir mis experiencias de vida porque dicen que los sabios aprenden en las cabezas ajenas. 
El grado de inseguridad e insanidad de este país ha llegado a niveles insólitos. El "socio" de mi amigo ha compartido tantas cosas con él que hasta sus hijas lo llaman "hermano". Realmente ambos han obtenido lucro trabajando juntos, pero también es cierto que hasta el día de hoy se habían comportado AMBOS como familia.
Algo nos pasó a los venezolanos. Perdimos la humanidad, la cordura, el sentido común... pareciera que estrictamente nos mueven las vísceras. No voy a emitir juicio político respecto a nuestro grado de descomposición social, pero definitivamente no somos los mismos que a cualquier advenedizo llamábamos "pana".
No sólo falta el pan, la harina y el papel... también tenemos escasez de gente y de humanidad.
PANAS... no hay

lunes, 13 de mayo de 2013

Conversaciones futiles

Lo bueno o lo malo del consumo no moderado de alcohol, es la conversación fútil. Cualquier evento social, casi llegando al final, suele cerrarse con un reducido grupo de personas hablando entusiastamente de algún tema que no trascenderá de ese día.
Recientemente me tocó presenciar un grupo de padres hablando de los peligros a los que se enfrentan sus hijos adolescentes. De lo que les permiten y no. De cómo fueron criados ellos y como esperan criar a sus retoños. 
Dentro del grupo en cuestión, también habíamos personas sin hijos, y personas que ya hace mucho tiempo que criaron a sus hijos... pero nosotros por encontrarnos fuera de la curva, oíamos como los monitos... sin abrir la boca.
"Es que yo no le puedo permitir a mi hijo que tenga sexo en la casa, porque se lo tendría que permitir a mi hija, y eso ya es libertinaje", "en mi casa las relaciones las tengo yo porque soy la que me casé", "yo tuve a mi hijo a los 19 años porque yo quise"... así podría llenar la página de oraciones exclamadas por las diversas madres presentes y los contrapuestos puntos de vista de los padres.
Lo cierto es, que de un grupo de seis mamás, tres fueron madres antes de cumplir los veinte años, cuatro no se graduaron de nada... haga usted sus matemáticas.
Yo no tengo hijos, pero mucho se enseña con el ejemplo: mis papás fueron personas poco represivas, y especialmente mi mamá era metichona, pero al final su metichería terminó convertiéndose en una amistad cómplice. No por apretar menos fui más desordenada. Así, eran los padres de mis amigos, en línea general... Y ese grupo, que viajaba, tomaba, paseaba y salía sin hora estimada de regreso se graduó completo, se casó cuando quiso y ha tenido hijos conforme a sus deseos y posibilidades físicas. 
No es ahorcar al muchacho; es sentarte a escuchar sin juzgar. Es prestar atención a las señales obvias, a los amigos que tiene, a ver dónde pasa el día y haciendo qué; sin violentar los derechos naturales del futuro adulto. Porque niño, adolescente o adulto, en todas sus etapas tiene derechos y deben ser respetados.
A nadie le dieron un librito de como ser buen padre, pero definitivamente se puede ser un buen padre con menos represión, más comprensión y sin tanto alarde de cómo serlo.

viernes, 3 de mayo de 2013

Bendiciones

Mi familia es bastante particular. Especialmente porque habemos varias personas adoptadas, cosa que no suele ser común en las familias venezolanas. Algunos de nosotros nos hemos mimetizados a tal nivel con nuestros padres adoptivos, que físicamente nos parecemos a ellos. 
El nuevo miembro de mi familia extendida, también fue adoptado. Una mamá extremadamente joven, quien no puede afrontar los gastos de un primer hijo, se vuelve una gallina comiendo ligas con un segundo. Así que adoptar es la mejor salida para todos los involucrados.
Siempre hay opiniones encontradas. Especialmente, cuando la madre adoptiva ya tiene hijos y una familia "completa". Sin embargo, ella hizo caso omiso al ruido externo, y se dedicó a escuchar el sonido que venía desde dentro de ella. Lo consultó con su esposo y se embarcaron en este hermoso emprendimiento de hacer de la vida de un ser humano, una vida que valga la pena vivirse.
Su nueva mamá, hasta tuvo la oportunidad de cortarle el cordón umbilical, es decir; ha estado a su lado cada día de sus cortos cuatro meses de vida... Viéndolo crecer, sonreir, amar.
El bebé es una bendición en superlativo. La primera vez que lo cargué, sentí un amor que no había sentido! Es tan dulce, tan indefenso; son aproximadamente 8 kilos de amor que te miran como diciendo: podrías tu dejarme solito? Definitivamente, no podría. En ese momento entendí que las bendiciones son únicas. Un bebé es una bendición bidireccional; es una bendición para el niño conseguirse con esta familia que lo adora, y es una bendición para esta familia tener la oportunidad de compartir con este pedacito de cielo.

Las personas que desean el bien del prójimo per se, son hoy en día bien escasas. Por lo tanto, el altruismo es algo tan singular, que no se debe luchar contra eso. 

y tu eres el número:

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