sábado, 17 de enero de 2009

Esa jaula de oro...


"... que compraste para mi, me quedó pequeña; no soy ave para ti..." Se acuerdan de esa canción de Lila Morillo? Bueno, yo no recuerdo el resto de la canción; pero sé que de lo que quiero hablar hoy cabe en la jaula de oro.

Muchas veces me cuestioné si lo que yo quería era quedarme en mi jaula de oro con Antonio, dejándome callar porque me mantenian económicamente como a una reina. Pero sólo económicamente; porque las reinas deciden y opinan y yo no tendría derecho ni a escoger a donde quiero ir de vacaciones. Todo se haría dentro de las costumbres milenarias de la tribu; en la cual las mujeres no tienen voz ni voto, y no sería yo quien vendría a revolucionar el status quo.

Tras pensar mucho, me di cuenta que una persona como yo no toleraría esa situación por mucho tiempo. A todo el mundo le gusta la comodidad, por que voy a negarlo, pero el precio era demasiado alto, imposible de pagar! Básicamente era un sacrificio de felicidad extremo. Esa palabra, felicidad, se extirparia como un tumor de mi pensamiento y de mi dia a dia, incluso con la plusvalia de salir un dia disfrazada de berenjena y sin derecho a pataleo. Entonces, fue cuando finalmente comprendí que la jaula de oro no me quedó pequeña, es que no quise ni quiero entrar! Prefiero definitivamente pasar un poco más de trabajo, que tampoco es tanto, pero mantener mi libertad de acción y de pensamiento.

Hace pocos días alguien me dijo "me estan ofreciendo algo en mi antiguo empleo" Y yo le pregunté: "eso es lo que tu quieres?" a lo que me respondió "no sé, tengo que pensar... ellos no podrán pagarme jamás lo que gano aqui". Esa conversación me hizo pensar, que existen más jaulas de oro! Y que no tienen nada que ver con el tema sentimental. En su anterior trabajo esta persona no ganaba ni ganaría lo que gana actualmente, pero su reconocimiento profesional era absoluto, tenia tiempo de sobra para otras actividades y le gustaba lo que hacía, nadie estaba todo el día corrigiendola porque "no estas siguiendo lo que dice el manual".

No es esa también una jaula de oro, pero laboral? Gana muy bien, es un sitio en el que muchos querrian estar, pero cohartan su creatividad y su libertad de pensamiento. Yo creo que es tan parecida a la jaula donde casi me meto, que son imposibles de distinguir.

Yo respeto al que elige la jaula, cada quien tiene sus necesidades y elige como satisfacerlas. Pero a mi, definitivamente ni me gusta ni me sirve la bendita jaula, pues todas las jaulas tienen techo y barrotes y asi es imposible sentir el fresquito de la libertad.


4 comentarios:

Kecón dijo...

Tienes toda la razon, ni de oro, ni de madera, ni de metal ni de nada!

Carito dijo...

Este pajarito ya no quiere más la jaula y va a volar.
Gracias por estar conmigo en todos estos procesos! Te quiero un montón

Bibi dijo...

Anotame en la que odia las jaulitas!

el whittie dijo...

Creo que todos hemos sentido eso alguna vez, la vaina es saber reaccionar y hacer algo! que bueno que no te calaste la tradición milenaria.. yo ahorita no me estoy calando un coño, por eso decidi que de mi parte JAMAS voy a volver a usar traje en una oficina y de hecho me voy de esta jaula de monos que tenemos por país...

y tu eres el número:

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